Los neumáticos son las piezas del vehículo más importantes para la seguridad en movimiento.
Son nada menos que el nexo de unión entre el vehículo y el asfalto. Por tanto, los encargados de la adherencia y gran parte de la estabilidad mientras circulamos. De su estado va a depender la distancia que recorremos mientras frenamos (especialmente de frenadas fuertes); transmiten la propulsión; estabilizan la trayectoria en las curvas y tienen una gran influencia en el gasto de combustible que realizamos.
Para que los neumáticos se comporten como se espera de ellos, es necesario tener en cuenta dos factores:
-La presión de inflado.
-Su estado de conservación y antigüedad.
La presión de los neumáticos determina su geometría y su rigidez, esto quiere decir que, si no tenemos la presión correcta, la superficie de contacto con el suelo no va ser la adecuada y además, su capacidad elástica va a ser diferente a la necesaria. Por ello, van a responder de manera errática para soportar los esfuerzos a la hora de mantener la trayectoria en los giros (sobre todo a alta velocidad, por ejemplo, circulando por autopista o autovía) y en las frenadas. Por si fuera poco, una presión incorrecta provoca un desgaste prematuro de los neumáticos, de modo que, si la presión se encuentra por debajo de la recomendada, desgastaremos de forma rápida los bordes de la banda de rodadura. Y si la presión está por encima del valor adecuado, el desgaste se producirá en poco tiempo, por el centro de la banda de rodadura.
A esto hay que añadir, que si circulamos con una presión baja, el consumo de combustible aumenta notablemente y, además, estaremos haciendo terminar la vida útil de los neumáticos antes de lo debido.
Es decir, que tiene una gran importancia para la seguridad, pero también para nuestra economía.
Es necesario medir la presión de inflado de forma frecuente y siempre, antes de comenzar un viaje largo. En estas mediciones (se realizan en las estaciones de servicio), los neumáticos no deben estar calientes. Esto quiere decir, que no debemos haber rodado con muchos kilómetros justo antes de hacer la medición. Nunca se debe quitar presión, cuando hagamos la medición con los neumáticos calientes y se observe que la presión es excesiva. En ese caso hay que esperar a que los neumáticos se enfríen (con el vehículo parado. 15 minutos basta) y entonces podremos medir correctamente la presión que tienen.
La presión de inflado correcta la establece el fabricante y la encontraremos tanto en el libro de instrucciones del vehículo, como en una etiqueta que suele estar en el marco de la puerta del conductor o en la puerta del depósito de combustible. Cuando observemos dicha etiqueta, veremos que las ruedas delanteras y las traseras no suelen necesitar la misma presión (según el vehículo) y también veremos que muestra 2 tipos de valores. Uno de ellos es para cuando circulemos en condiciones normales y otro para cuando se circule con el vehículo cargado (lleno de ocupantes o con mucha carga de otro tipo). Por ello es importante que cuando varíen estas condiciones de viaje, revisemos y adecuemos la presión a las nuevas circunstancias de peso.
El otro factor clave es el estado de conservación. Los neumáticos con el uso se van desgastando, es decir, van perdiendo goma y por ello disminuye la profundidad de los canales de evacuación de agua (el dibujo de los neumáticos). Evidentemente, cuanta menos profundidad tengan menor será su capacidad para desplazar el agua de lluvia hacia los lados y hacia atrás, por lo que sobrepasado cierto límite de desgaste, pueden provocarnos un deslizamiento poco deseable. El límite establecido para ello es de 1,6 milímetros, por debajo de esta profundidad se entiende que ya no proporcionan la seguridad adecuada en caso de suelo mojado. Hay una manera fácil de comprobar esta profundidad, basta con introducir la moneda de 1 euro en los canales principales y comprobar que la corona dorada de la moneda no asoma (se mantiene oculta dentro del canal) si no fuese así, es preciso cambiar los neumáticos sin demora. No escatimar en ello, pues significaría estar arriesgando demasiado.
Este desgaste se puede ver acelerado por el modo de conducir. La conducción a alta velocidad provoca un rápido desgaste, así como llevar mucho peso en el vehículo. Pero, sobre todo, deberemos evitar la conducción agresiva, con fuertes acelerones y frenadas bruscas.
Atención también a la antigüedad del neumático, ya que a partir de su quinto año de vida, los materiales con los que fue fabricado ya habrán perdido su elasticidad y su capacidad para generar la adherencia correcta. En los laterales del neumático aparece la fecha de fabricación expresada en semana y año de fabricación por medio de unos dígitos. Por ejemplo (14/23) significa que se fabricaron la semana 14 del año 2023. Ojo a las ofertas que encontraremos en ocasiones, puede que esos neumáticos tan baratos, tengan ya una elevada antigüedad y se aproximen a su quinto año de vida, con lo cual estaremos haciendo una mala compra, creyendo haber encontrado un chollo.
A MODO DE RESUMEN
- Medir con frecuencia la presión de inflado y siempre antes de un largo viaje, con los neumáticos en frio.
- Comprobar la profundidad del dibujo para que nunca tenga menos de 1,6 milímetros.
- Asegurarse de que no tienen más de 5 años de vida